Carlos Melendez habla de ‘Histeria’, un digno ejemplo de thriller mexicano

20 abril, 2017
in Category: Entrevistas, Lo Nuevo
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Carlos Melendez habla de ‘Histeria’, un digno ejemplo de thriller mexicano

Carlos Melendez habla de ‘Histeria’, un digno ejemplo de thriller mexicano

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Por Alberto Acuña Navarijo / @LoungeYMartinis

Una ciudad execrable que engulle paulatinamente a sus habitantes hacia su violencia cotidiana, su caos, su sinsentido. Un hombre común y corriente empujado a cumplir las expectativas de éxito que la ilusoria imagen social le ha impuesto. Estos son los ejes en los que se mueve el thriller psicológico Histeria, tercer largometraje de Carlos Meléndez, en el cual un arquitecto pusilánime al tratar de tomar el control de su vida, va cayendo en una vorágine de abuso, corrupción e impunidad.

A propósito de su reciente exhibición dentro de la sección oficial de Macabro (donde a la postre ganaría el premio a Mejor Director), conversamos con el realizador acerca de cómo el cine fantástico ha reflejado a través de los años las preocupaciones de la sociedad  y del estigma que en el país cargan las películas de bajo presupuesto.

Cinema Móvil: Si bien, aparece en contados top shots, al terminar de ver la película es notorio que esta fue dirigida por alguien que transita diariamente por la ciudad y la conoce bien, situación infrecuente en las historias urbanas del cine mexicano. ¿Qué elemento encontraste en la misma que eventualmente te sirvió como fuente de inspiración?

 Carlos Meléndez: “La semilla del proyecto fue que a mí me llama mucho la atención cómo con la violencia que estamos viviendo en el país y el resto del mundo, el individuo común y corriente se va enfermando. Se ve por ejemplo cuando vas manejando y de repente se te mete alguien imprudentemente, salen pensamientos brutales de tu cabeza: ‘¡Si yo tuviera una pistola salgo y destrozo ese coche!’. Cuando escuchas esa voz, te das cuenta que eres capaz de imaginar ese nivel de violencia, te desconoces y te preguntas ‘¿Qué me está pasando?’. Me interesaba alejarme de aquello de que la violencia sólo proviene del gobierno o del crimen organizado, analizar esa curva psicológica de cómo se va degenerando una persona hasta que saca lo peor de su propia humanidad, y ver que vivimos en un país donde ser recto, tener valores y cierto civismo ya se volvió un dilema.

Para mí fue muy padre trabajar con Gabriel Reyes, el guionista de Heli, porque compartíamos cierto sentimiento de odio, cuando empezamos a escribir comentábamos que todos los personajes debían de ser de alguna manera detestables y eso nos permitió un debraye para las características de cada uno, sacamos lo que más odiamos de la gente que nos topamos en la calle diariamente y todo aquello que nos ocasiona malestar de la ciudad. De hecho, la pandilla que se encuentra enfrente de la casa del protagonista está basada en unos policías que se ponen afuera de mi casa a tomar, y posteriormente Gabriel me comentó acerca de sus vecinos quienes hacían lo mismo. Y resultó interesante que al momento de llevar el guión hacia la producción, cada persona que se unió a la película tenía una historia imposible de creer acerca de estos brotes de ira. De ahí que fuéramos muy estrictos y nos apegáramos por completo al guión”.

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Diera la impresión que no es del todo una coincidencia que Histeria se suma a una pequeña ola de películas mexicanas que abordan el cine fantástico desde un contexto social. Por ejemplo, Atroz (de Lex Ortega), Scherzo Diabólico (de Adrián García Bogliano) en las cuales la ciudad también se vuelve un personaje, Devastación (de Abraham Sánchez) que a partir de su historia de infectados habla de situaciones que aquejan a Tijuana como las fosas clandestinas y la inmigración; e inclusive, en menor medida Luna de Miel (de Diego Cohen) en la descripción de sus personajes.

“Justo lo platicaba hace poco con Lex Ortega. Siempre he creído que el cine  fantástico es una reacción a los miedos generalizados, por ejemplo, cuando se da la epidemia del SIDA, surge La Nueva Carne. Entonces cuando empezamos a escribir con la idea de seguir las convenciones del género de horror, exploramos aquello que más miedo nos daba y era precisamente la ciudad y el monstruo en que se ha convertido. Creo que es algo que tiene el horror, el ir evolucionando conforme los temores de las sociedades, algunos lo vuelven una metáfora como lo hace Abraham Sánchez en Devastación, y en nuestro caso se trató de ser más específicos. De hecho en un tratamiento anterior, la película terminaba en una masacre súper gore, pero tuvimos que tomar la decisión de bajarle el tono porque descompensaba tanta violencia al final respecto a los otros sesenta minutos de armado lento, y se volvía otra cosa. La idea era que al final se entendiera el mensaje y no nada más el terminar en un shock, por lo cual lo llevamos hacia el thriller psicológico”.

Ya que en algún punto, Histeria se rigió bajo las claves del cine fantástico, ¿qué tan complejo fue dar ese salto, y no continuar el camino de tus cortometrajes previos como Bestia o El Huésped?

“Fue muy raro porque siempre he estado del lado del cine fantástico, por ejemplo ahora estoy trabajando en mi segmento para México Bárbaro II que está dentro del género, e Histeria en efecto la quería abordar desde esa postura. Fueron largas pláticas con Gabriel acerca de bajar el tono hacia algo más realista y serio, inclusive ya estando en pre-producción. Buscando ser honesto con la historia y el discurso que quería plasmar me di cuenta que tenía que moverme en otra línea y ponerme como reto salirme de mi zona de confort. De cualquier forma, Histeria sí tiene un par de elementos que he ido explorando en otros trabajos, como las mujeres con carácter y esos personajes masculinos que tienden a ser tímidos y reservados”.

Hablando de Luna de Miel, ambas películas comparten también el hecho de ser protagonizadas por el mismo actor, Héctor Kotsifakis. Inclusive, existe un cameo de Francisco Barreiro, estelar de Scherzo Diabólico. ¿Cómo se fue dando la elección de tu elenco?

“El casting fue un proceso muy difícil porque Histeria es una película de bajo presupuesto, un drama de interiores sostenida por la historia y las actuaciones. Desde la escritura del guión teníamos claro que queríamos a Fernando Becerril y Noé Hernández. El caso de Héctor Kotsifakis fue muy chistoso porque en realidad yo lo había elegido para otro personaje pero me insistió muchísimo de hacer una sola prueba para el protagonista. Cuando la hizo, dije ‘¡Es él, no hay más que decir, es un monstruo de actor!’. Además algo que me gustaba mucho es que él estaba muy prendido con el guión.

Sharon Zundel nos costó incluso más trabajo porque de todas las actrices que fueron, la mayoría tenía un prejuicio muy grande con el personaje. Me llama mucho la atención las reacciones de la gente con ese personaje en específico, hay muchas personas que salen de verla y dicen ‘¡es una maldita desgraciada!’ y hay otras que dicen ‘No, es que se trata de una mujer firme’. Yo respondía ‘No, no es que sea una perra, es alguien que siempre ha llevado el liderazgo de la casa, es una mujer de carácter, que no se deja que le vean la cara y obviamente también tiene un nivel de ira contenida’. Entonces muchas actrices llevaban el personaje o al cliché o a la sobreactuación. Curiosamente, en su vida personal Sharon es seria y tímida, entonces al principio le costaba mucho trabajo sacar ese carácter fuerte, pero ya cuando empezó a explorar esa dinámica le salían unas cosas de verdad maravillosas”.

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Cuando escribí mi reseña para México Bárbaro, mencionaba que existe un pequeño grupo de realizadores afectos al cine de género, del cual ya formas parte, que no aspiran a la parafernalia para terminar haciendo un remake a Taboada, y que rehúyen al discurso derrotista. En tu caso, ¿cómo fue el proceso de producción?

“Mi primera película, El Hombre de Negro 2, fue un videohome por encargo, que salió para el canal Cine Latino. Le tengo mucho cariño porque me enseñó mucho acerca del esquema de filmación guerrilla, no es la película por la que esté más orgulloso, pero fue la que me dio las tablas para hacer cine a punta de chingadazos y sangre al saber que tenía que hacerla en quince días con pocos recursos. Entonces cuando escribimos Histeria algo que yo quería demostrar es que no porque fuera una película barata significaba que tenía que ser chafa; mucha gente sí nos dijo ‘¡Ah, pero es un videohome! No, yo no le entro’. Es muy curioso como en Estados Unidos si tú filmas una película de la misma manera es considerado cine independiente y puedes ir a Sundance o Tribeca, pero si tú haces lo mismo en México es un videohome, existe un gran estigma al respecto”.

Comúnmente la palabra videohome es peyorativa. De algún modo, el imaginario colectivo ha concebido una iconografía distorsionada de este.

“Sí, es casi un insulto. Yo me peleaba con mucha gente que fue al casting o que estaba en la producción para decirles ‘No, esto no es un videohome. De entrada define qué es un videohome, porque incluso este va más allá de sus medios de producción y el formato, están sus temáticas populares’. Vaya, por supuesto hay joyas en el videohome pero el que es de maquila, a sus directores les vale madre, lo escriben en chinga, tiran en siete días y les da igual, pero si te importa ahí es donde se vuelve cine independiente, y es ahí a donde queríamos llegar con el guión”.

Recientemente, el autor de una conocida página dedicada a hacer denuncias respecto al funcionamiento del cine mexicano, en uno de sus acostumbrados post, arremetió contra el crowdfunding, calificando a los directores que optan por este modelo de producción, como simples vendedores de humo. Histeria recurrió a Fondeadora. ¿Cómo hacer ver que el crowdfunding es un sistema serio?

“Creo que en mi caso la ventaja que tenía es que la película ya la habíamos filmado con nuestros medios, y la campaña era solo para post-producción. En definitiva sí es una gran opción, los esquemas de producción deben de cambiar, lo que hace el IMCINE me parece muy bueno, pero lo que no me parece correcto es que tardes cinco años levantar tu proyecto, hagas tu película a la cual le va equis y después tengas que tardarte otros cinco años en hacer la siguiente. Yo siempre he dicho ‘Soy muy tonto y necesito hacer muchas películas para entender lo que estoy haciendo’, entonces justamente lo que hemos intentado con los proyectos que estamos trabajando Gabriel y yo es que sean más pequeños y más guerrilleros con la idea justamente de buscar nuevos caminos de producción.

Lo que creo importante, es que la gente vea que sí se concluyen los proyectos. Por ejemplo, muchas de la gente que estuvo en la función de Macabro, fondeó entonces salieron y mencionaron ‘Que fregonería que la película existe, se proyectó y apareció mi crédito’, y el sábado hicimos una fiesta para los que donaron y había mucha gente que me decía ‘Yo sí volvería a fondear, cuando tengas otro proyecto, avísame, con todo gusto apoyo’. Creo que como realizador tampoco te puedes ver demasiado listo y querer abusar de la gente ‘Les sacó el dinero y ya después no entregó nada’, que es algo que también ocurre con los incentivos fiscales, se involucran cinco productores asociados con un sueldo de un millón de pesos, entregan la película en cinco años y no les importa. Eso me saca mucho de onda, me perturba”.

Después de Histeria, eres uno de los directores que fueron convocados para integrar México Bárbaro II. Al momento, ¿qué se puede adelantar acerca de tu segmento?

“Se llama Ya Es Hora, lo co-escribí junto con Adrián García Bogliano y ya estamos al final de la post-producción. Es una mezcla entre chick flick y cine de horror, algo así como ‘Mean Girls meets Evil Dead’, acerca de dos chicas de secundaria que quieren invocar al diablo para vengarse de la chica popular de la escuela. Al momento de comenzar me pregunté ‘¿Qué no he hecho?’, y como en la mayoría de mis historias las conducen hombres, aquí van a ser puras mujeres mientras que la paleta de colores estará saturada. Hubo cosas en Histeria que por la limitante el tiempo me quedé con ganas de explorar, sobre todo en cuestión de puesta en escena, quería alocarme y este era el momento.

Nuevamente la estructura de la antología es usar mitos y leyendas mexicanas para que cada quien haga su propia adaptación libre y debrayada. Al momento ya hemos filmado Diego Cohen, Abraham Sánchez, Michelle Garza y yo, faltan otros cuatro directores que están todavía en proceso de filmación. Yo creo que para inicios del siguiente año ya se tendrán las noticias de esta segunda parte”.

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